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Novedades en la clinica psicoanalitica ...
Maria B, Mendes
En relación al tema que nos convoca, me gustar¡a ~ferirme a las llamadas "nuevas patologias...". Se suele ubicar all¡ a los trastornos de la alimentaci¢n (anorexia, bulimia) y los ataques de p nico, aunque Freud ya hab¡a descrito esos cuadros en los primeros trabajos sobre histeria.
Voy a detenerme en otro tema: la esterilidad. Trastornos en la fertilidad, infertilidad, dificultades en la procreaci¢n o reproducci¢n, son algunos de los modos suavizados de aludir a esta problem tica, que en principio (o por principio) se despliega en el campo de la medicina exclusivamente.
El ser humano es muy poco f‚rtil si lo comparamos con la mayor¡a ~le la~ especies animales. Intervienen tantos factores para que un embarazo se logre, que casi se lo puede considerar un accidente. Avances revolucionarios en la tecnolog¡a permiten actualmente estudiar m s y mejor a las personas. An lisis de fiuidos, de sangre, de hormonas, histerosalpingograf¡as, laparoscop¡as, espermogramas, permiten al saber m‚dico llegar con la mirada m s adentro, ampliar cada parte, acceder a detalles, hacer un diagn¢stico cada vez m s preciso. Esto permitir¡a aplicar la terap‚utica que se ajuste mejor. Tambi‚n en este punto se ha progresado hasta lugares insospechados, permitiendo que a trav‚s de m‚todos novedosos como inseminaci¢n artificial, FIV, ICSI, y pr¢ximamente clonaci¢n, se logre esa meta que parec¡a imposible: tener un hšo.
Las condiciones de la fecundidad estuvieron desde siempre entrelazadas con mitos que intentaban explicarla. Se intent¢ domesticarla a trav‚s de rituales, ceremonias, magia y religi¢n. Es el turno de la ciencia. Reci‚n a fines del diecinueve se descubri¢ el ¢vulo y a principios del veinte el momento de la ovulaci¢n. A£n cuando hace relativamente poco que se la estudia, no podemos decir que se trate de una patolog¡a nueva.
Qu‚ es la esterilidad? Para ser estrictos, deber¡amos incluir s¢lo a aquellos casos en que no se puede conseguir un embarazo debido a lesiones irreversibles, como ausencia de ¢rganos o imposibilidad de cumplir una funci¢n. Son los que sirvieron de est¡mulo para el avance de estas t‚cnicas y en quienes se justifica plenamente aplicarlas. En realidad su n£mero es muy reducido y, curiosamente, no ha variado significativamente desde que se los comienza a describir. Sin embargo cada vez son m s las personas que recur~n a algunos de estos m‚todos para tener hijos. Actualmente est n casi al alcance de cualquiera. Algo similar ocur~ con las cirug¡as est‚ticas, que fueron pensadas originalmente para ~parar lesiones graves o mutilaciones producidas por accidentes o intervenciones quir£rgicas, y no para adecuar la imagen que devuelve actualmente el espejo con la del ideal.
Cuando el diagn¢stico no es rotundo como en el primer grupo mencionado, se suele tomar como par metro el tiempo: dos a¤os de "buscar" sin ~sultado. ¨Qu‚ se entiende por "buscar'? Claro: tener ~laciones sexuales sin cuidarse. Pero hay una ambigedad propia del lenguaje que permite que cada caso sea particular.
"Hay que hacer los deberes", dicen simp ticamente los m‚dicos. Y dicen bien: se trata de un deber. Raz¢n suficiente para encontrar una excusa y pelearse justo la semana en que ella est ovulando. O para llegar a casa fastidiosos porque "hoy hay que hacerlo s¡ o s¡." En el imperativo no hay espacio para la pregunta, y los pacientes tampoco suelen llevar al consultorio m‚dico este tipo de cuestiones. "Desde cuando buscamos...? Un a¤o y medio. Ella se sac¢ el DIU en tal fecha." No importa lo que en el tiempo transcurrido haya venido sucediendo.
El psicoan lisis nos ha ense¤ado que sexualidad y procreaci¢n est q rela.cionados, pero no hay entre ellos armon¡a. No encajan. Tanto podemos no quedar cuando queremos, como quedar cuando no queremos. Estos lazos est n determinados por fechas, marcas, palabras, en fin, retazos de nosotros, desconocidos por nosotros mismos. Estamos hablando de deseo inconsciente. Por lo tanto, algo que queda fuera de la posibilidad de ser manejado a voluntad. En el deseo de ser madre o padre se entretejen cuestiones fundamentales de cada sujeto. Es un nudo donde confiuyen y se articulan de un modo propio y singular los ideales, las identificaciones, la figura del padre, la relaci¢n con la madre, amor, odio, deuda, duelo, elecciones de objeto, sexualidad femenina, teor¡as sexuales infantiles, en fin...toda la teor¡a psicoanal¡tica. Digamos que la estructura cruje. Se trata de dar un paso del cual no habr retorno, porque marca un cambio crucial en la posici¢n subjetiva. Es por ese valor inaugural que en general la dificultad se presenta en torno al primer hijo.
Ante la falta de un embarazo se puede recurrir al saber m‚dico no s¢lo para lograrlo, sino para encontrar certezas, quedando excluida esa dimensi¢n de enigma a descifrar, lo que se juega de original en esos sujetos que consultan. El hombre o la mujer que deseaba tener un beb‚, queda reducido a un mero aparato reproductivo. Si el saber de la ciencia s¢lo toma en cuenta el costado de la procreaci¢n en su costado estrictamente org nico, queda silenciada su historia, su intimidad, tambi‚n su sexualidad, sin saber que es all¡ justamente donde se encuentran las pistas para resolver la cuesti¢n.
Porque hay una ilusi¢n en suponer que recurriendo a la procreaci¢n artificial se excluyen los avatares de cada sujeto: siempre es una tentaci¢n eludir la castraci¢n. Mediante un procedimiento como la FIV o el ICSI se pueden lograr embriones, pero esto no garantiza la anidaci¢n , ni la llegada a t‚rmino del embarazo, por ej. El porcentaje de ‚xito no es mayor al que tiene la fecundidad natural. En ning£n caso la ciencia puede gobernar en su totalidad el proceso completo, algo queda fuera, por eso siempre existen los fracasos. Como dice el refr n, lo que se echa por la puerta,se mete por la ventana.
Miguel consulta porque no se siente bien, est nervioso, estresado, y cree que tiene que ver con el hecho de que quiere tener un hšo, y no llega. A pesar de ser j¢venes,
la pareja no quiere seguir esperando que se produzca un embarazo por decir as¡, naturalmente. Al hacerse los estudios de rutina se detecta en el esperma algunos problemas no necesariamente irreversibles. Miguel insiste en el tema de la infertilidad, y despliega cifras, resultados de estudios. Habla en t‚rminos de "tener la culpa". No desoigo el motivo de su sufrimiento, pero sospecho que no es el £nico. Lo invito a salir de ese sendero, a hablar de otros temas. Trabaja con el padre, quien lo considera su socio. Miguel oscila entre hacer alarde de que la f brica es suya y sentir que no hace nada. A su se¤ora, como ‚l la llama, le dice lo que tiene que hacer en relaci¢n al trabajo, las cesas de la casa y el sexo. Mucho tiempo despu‚s comienza a vislumbrarse lo que ese alarde intentaba ocultar: su se¤ora no le hace caso, es m s: lo atormenta dici‚ndole que no puede alcanzar un orgasmo. Cuando est n "haci‚ndolo" para "quedar, se le impone la idea de que no va a poder sostener la erecci¢n, lo que efectivamente sucede. Tiene miedo que si su se¤ora queda embarazada le pase algo malo al padre, o, pierda el club de s~Js amores. Si gana su equipo, no quedar embarazada. El recorte no me permite seguir desarrollando lo frondoso e interesante de la neurosis obsesiva que despliega.
Consultado el especialista, hacen algunas inseminaciones. Su se¤ora ya hab¡a dicho:" Voy a quedar en la primera FIV". Miguel, aunque totalmente ajeno al mundo psi, se da cuenta de que si a su se¤ora se le meti¢ esa idea en la cabeza, no habr nada que se la saque. Efectivamente, queda en el primer ICSI que hacen. No pudo lograr el objetivo de embarazar a su se¤ora sin recurrir a un m‚todo que lo coloca a ‚l del lado de la falta, pero logra tener un hšo. El an lisis le servir para pensar c¢mo ejercer la funci¢n de pad~. Es la p~gunta que lo ocupa ahora.
Tanto los estudios como los tratamientos a los que se someten estos pacientes son largos, engorrosos, muchas veces cruentos. Permanentemente se est n enfrentando frustraciones, postergaciones, mientras se recorre un camino que parece ser eterno. Se tienen que ir tomando decisiones sobre la marcha, como un paso m s en la complejidad, o un intento m s. Un poquito m s, un esfuerzo m s, estamos todo el tiempo bordeando un goce. Es deber del analista intentar rescatarlo del arrasamiento en el que puede sucumbir en tanto sujeto.
Danlela est en pareja con un hombre bastante mayor que ella, pad~ de dos hijos de un matrimonio anterior. Deciden empezar a "buscar", pero pasa el tiempo y no se embaraza. En ese lapso, la hša mayor de ‚l "queda" imprevistamente, por lo que ahora ‚l es abuelo, y ella no ha logrado ser madre. Consulta con un especialista que les indica varios estudios, donde aparece un espermograma deficitario. El m‚dico les dice" tendr¡an que relajarse, hacer un crucero, o hacer un ICSI." El ICSI no es un m‚todo terap‚utico, no ~para. Se indica especificamente cuando los espermatozoides no tienen chance de fecundar el ¢vulo, y sustituye esa funci¢n. Si la alternativa era eso o un crucero, pod¡a dudarse de lo necesario de la maniobra. Le sugiero que busque otra opini¢n. Lo hace: otro m‚dico recomienda un tratamiento para el marido. Mientras tanto se despliega en el an lisis cuestiones que tienen que ver con los celos, la competencia en relaci¢n a la hija de su marido. Surge por primera vez que si bien la edad de ‚l no le importa a ella en tanto su mujer, no le es indife~nte en relaci¢n a ‚l como padre. Se despliega por primera vez la relaci¢n que tiene con su madre y comienza a correrse del lugar de hša que la sostiene a cualquier precio. Se anima a la HSG, que ven¡a postergando, y da como resultado que tiene las trompas sanas. Los resultados de los estudios del marido van oscilando. Hay momentos en que le ~procha amargamente no darle a ella lo que le dio a la otra. Mientras tanto el tiempo pasa y no hay resultados. El m‚dico que los atiende ahora sugiere que comenzar con inseminaciones. Est esperando la pr¢xima menstruaci¢n para comenzar con los preparativos, pero no le viene. Qued¢ embarazada justo antes.
¨Cu l es el lugar que debe ocupar un analista cuando es el cuerpo el que lleva la voz cantante? Sin duda no ser aqu¡ donde encontremos algo novedoso. Como en todos los casos, se sit£a en relaci¢n al concepto de sujeto que manejamos. Sujeto escindido, sujeto del inconsciente. Soporta~mos, hasta donde se pueda, la transferencia. Soportar en el sentido de ser el soporte sobre el que se despliegue y tambi‚n en el de aguantarla. Ser all¡ donde pueda pesquisarse algo del deseo en juego. Y aunque sea necesaria la intervenci¢n de la medicina para lograr la procreaci¢n, tal vez podamos recuperar la posibilidad de "hacer el amor", en el sentido de aquello que hace de velo a lo descarnado del sexo. Porque es en ~alidad desde esa dimensi¢n misteriosa, inaccesible de donde todos los h¡jos vienen.
Mar¡a B, Mendes
4544 - 1443
E-mail mariabmendes@yahoo.com
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