El Plenario Final de Conclusión del IV Encuentro Latinoamericano de los Estados Generales del Psicoanálisis aprobó el lanzamiento del siguiente Manifiesto, que será enviado a los medios de comunicación, Ministerios de Salud, de Educación, de Cultura y de Asistencia Social, y para instituciones y grupos afines.
Manifesto por la desinstitucionalización de los transtornos mentales
Los psicoanalistas reunidos em el IV Encuentro Latinoamericano de los Estados Generales del Psicoanálisis decidimos hacer pública nuestra posición frente al movimiento creciente y avasallador de medicalización de nuestros pueblos. Entendemos por medicalización, el doble movimiento de:
- Patologizar, o sea, reducir a la categoria de enfermedad innúmeras manifestaciones subjetivas y sociales que, de esta manera, son sometidas al dominio de especialistas del área de la salud. Tal operación política - legitimada socialmente através de la utilización del argumento de autoridad de una supuesta ciencia neutra - destituye a los sujetos de su saber y los aliena en relación a sus propios cuerpos, mentes y existencias.
- Transformadas en enfermedad, tales expresiones pasan a ser inmediatamente medicables, proceso de la mayor relevancia social principalmente cuando tales "enfermedades" se refieren al ámbito de lo psíquico o del comportamiento, como prefieren ciertos sectores sociales.
Entendemos este movimiento como una estratégia poderosa de control social, orquestada en el seno de un capitalismo globalizante que configura una serie de prácticas y discursos psiquiátricos, psicológicos y médicos, llamados "científicos", instrumentados por la poderosa industria farmacéutica. La hegemonía cresciente de este tipo de prácticas y discursos y su amplia difusión a través de los medios son fenómenos preocupantes porque tales prácticas vienen funcionando como dispositivos políticos de achatamiento de las diferencias, de despolitización, privatización y psicologización de los conflictos, de pasteurización de las emociones humanas, de anestesia del pensamiento y del deseo, produciendo hombres y mujeres apáticos y resignados con sus condiciones de existencia, niños y jóvenes amoradazados químicamente en su potencia de denuncia y de reinvención del campo social.
Queremos dejar claro que nuestra posición no es contra a la medicación cuando esta es realizada con criterio, en situaciones de extremos sufrimiento psiquico, sino contra su generalización, substituyendo otras acciones de salud, de educación o de programas sociales, reduciendo de esta forma la complejidad de lo humano a una cuestión bioquímica.
Así es que innúmeros hechos, que vienen aumentando de forma asustadora y de los cuales somos testigos en nuestro trabajo cotidiano, nos muestran: escuelas públicas o privadas em que un número cresciente de professores hace uso de antidepresivos o de algun otro tipo de medicación psiquiátrica, así como un altísimo número de alumnos - diagnosticados, en su mayoría, como portadores de transtorno de déficit de atención e hiperactividad - son medicados con Ritalina u otros fármacos; un alto índice de medicación de niños, adolescentes y adultos con drogas psicotrópicas, sea en la red pública o privada de salud, como respuesta final dada a diversos órdenes familiares, educacionales, sociales; una creciente patologización y medicación de jóvenes en conflicto con la ley que, además de confinados entre los muros de instituciones totalitarias, también pasan a tener confiscada su potencia de transformación.
La gravedad de estos hechos exige de nosotros, profesionales da la salud, una tomada de posición pública en el sentido de la oposición a esta ola de medicalización social.
Para hacer frente a todo esto proponemos:
- Que la cuestión de la patologización y medicación generalizadas de la población, especialmente de niños y adolescentes, tenga su lugar en la agenda de discusión de las políticas públicas en general y, en particular, de las que se refieren a la salud, educación y asistencia social, principalmente cuando están dirigidas a la infancia y la adolescencia;
- La efectiva aplicación de la directriz de desinstitucionalización - una de las banderas del movimiento de la reforma psiquiátrica brasilera - en toda su amplitud: desinstitucionalizar, o sea, producir otras respuestas sociales que contemplen efectivamente los derechos de la ciudadanía no sólo para los llamados "enfermos mentales" como también para toda la población diagnosticada psiquiatricamente como portadora de algun tipo de transtorno mental. Aliados al movimiento de la reforma psiquiátrica y a la lucha antimanicomial, proponesmos la ampliación de los foros de debate tanto para incluir las cuestiones aquí explicitadas, como para incluir otros actores sociales, inclusive la comunidad psicoanalítica aquí suscripta;
- El fortalecimiento y la ampliación de los dispositivos de participación social, popular y comunitaria en la elaboración, gestión, implementación y evaluación de las políticas públicas tal como ha sido propuesto en programas como el Humaniza-SUS del Ministerio de Salud de Brasil. Cuando no hubiesen tales dispositivos, se propone su creación en los diversos niveles, municipales, estaduales y federales;
- La creación y/o el fortalecimiento de Foros permanentes intersectoriales de articulación de políticas de salud, educación, asistencia social, trabajo, recreación, en los diferentes niveles municipales , estaduales y federales, con la participación efectiva de la población y de agentes sociales que puedan oferecer contrinbuciones importantes para el debate;
- Un debate amplio, que incluya comunidades juveniles, para la elaboración, implementación, gerstión y evaluación permanente de las políticas sociales dirigidas a la adolescencia y la juventud.
Convidamos a otros grupos, instituciones, asociaciones y movimientos sociales a unirse a nosotros en este manifiesto y en estas propuestas.
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