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Psicofármacos y psicoanálisis
Sara Elena Hassan
Resumen
Se intenta problematizar la relación psicofármacos/psicoanálisis, dentro del marco de las teorías y los conceptos del psicoanálisis.Siguiendo a Lacan, los psicofármacos son considerados como latusas - químicas en este caso -, productos de la tecnociencia en la "aletósfera" del organismo y del cuerpo, produciendo efectos paradójicos, en el sentido de cerrar la subjetividad, o abrirla en la contingencia de un psicoanalista. Ambos términos entre comillas son neologismos de Lacan. Dentro de la perspectiva de la relación entre la ciencia y el psicoanálisis, se comentan algunos fragmentos de Freud sobre la causalidad. Algunas referencias sobre la causa en psicoanálisis y en la ciencia, causa y ley, regularidad y discontinuidad permiten introducir la estructura, la topología como ciencia que incluye la estructura y los psicofármacos tomando allí un lugar y función.
Summary
The aim is to enter the problematics of the relationship psychopharmacs/ psychoanalysis, within the frame of the theory and the concepts of psyhchoanalysis. According to Lacan, psychopharmacs are considered as chemical "lathouses", products of techno-science in the "alethosphere"of the organism and the body, producing paradoxical effects, in the sense of closing subjectivity or opening it, provided the contingency of a psychoanalyst. Both terms between inverted comas are Lacan's neologisms.Some of Freud's fragments about causality are commented within the perspective of the relationship between science and psychoanalysis. Some references about the cause in psychoanalysis and in science, cause and law, regularity and discontinuity allow to introduce the structure, topology as a science including the structure and psychopharmacs finding there a place and function.
Introducción
Este trabajo intenta un abordaje de la relación psicofármacos/psicoanálisis.
La cuestión de esta relación se plantea hoy para algunos psicoanalistas que reconocen allí una interfase cuya localización y contornos no siempre aparecen bien definidos, a mi entender, por parte del psicoanálisis.
La idea aquí es de esbozar algún contorno, especialmente a partir de la perspectiva de la relación entre el psicoanálisis y la ciencia (1)
He constatado, en estos últimos años, demandas de análisis en personas que hacen tratamientos con psicofármacos. Otros, no necesariamente psicóticos, se plantean, en algún momento de la cura analítica la cuestión del uso de psicofármacos - ansiolíticos, antidepresivos, estabilizadores del humor - lo que implica necesariamente una escucha de articulaciones y cuestiones dentro del marco del dispositivo analítico.
La aceptación al modo de un injerto, la inclusión de alguna manera, del uso de psicofármacos concomitante a la cura psicoanalítica, así como la entrada en circulación del significante "psicofármacos" en una cura no agota, en mi opinión, las cuestiones que se plantean a nivel de la gama de respuestas del sujeto, y en el ámbito de los posibles efectos de los psicofármacos en relación a la pulsión y al goce, entre otras.
¿La relación psicofármacos / psicoanálisis es una prueba mas de los encontronazos de lo real del psicoanálisis con lo real de la ciencia? .
De hecho, somos hoy testigos de la producción masiva de psicofármacos por la industria farmacéutica, así como de la difusión, disponibilidad de estos productos en el comercio y su utilización generalmente abusiva por parte de la medicina clínica y la psiquiatría. Pero eso no libra al psicoanálisis de la tentativa de delimitar un campo propio de problematización con y desde los recursos de su teoría y conceptos, único modo, por otra parte, desde donde algo podría ser articulado.
En este momento de monedas y mercados comunes, los criterios de evaluación, utilización y destino de estos productos son definidos habitualmente por la moneda común de una eficacia pragmática y del mercado, y no desde criterios mas específicamente psicoanalíticos.
Asi, menciona Joel Birman (2 ) que, inclusive por el lado de los psiquiatras es casi nula la existencia de teorización sobre la utilización clínica de los psicofármacos.
También, y por otras razones, no ocurre algo demasiado diferente entre los psicoanalistas, donde la cuestión suele estar relegada por considerarsela heterogénea o no pertinente a su objeto y a su campo.
Resulta así un dilema, una disyunción radical, en que los psicofármacos son incompatibles con el psicoanálisis. De hecho, son dos vías diferentes y muchas veces antagónicas, de abordar el sufrimiento humano.
¿Que es un psicofármaco?
Entiendo a los psicofármacos como productos de la tecno-ciencia, modo privilegiado de manifestación de la ciencia en esta época. Es decir, su estatuto puede ser pensado a partir de lo que J. Lacan (3) define como "latusa"/ "letosa", algo así como un "gadget", químico en este caso, con la salvedad de que en las letosas se acentua el origen científico tecnológico de estos seres y en los segundos su condición descartable en un circuito acelerado de consumo. No voy a entrar en estos neologismos, anteriormente trabajados por mi en otros textos( 4 ) (5 ) . Quiero destacar ahora apenas algunas cuestiones que considero mas relevantes. Lacan sostiene que a partir de los desarrollos y precisiones de la ciencia moderna se crean objetos nuevos, que no entraban hasta entonces en el campo de nuestras percepciones, como las voces y las miradas que habitan lo que Lacan bautiza como la "aletósfera" - neologismo derivado de "aléthéia"= verdad (6) . La aletósfera sería una "esfera" científica que nos rodea, una especie de atmósfera. Lacan habla de los "surcos de la aletósfera", por lo que nos encontraríamos frente a la idea de una esfera curiosamente surcada. Pero, podemos pensar, los surcos (o fisuras) no determinan cambios, topológicamente hablando: la esfera surcada continua sin agujero.
De la misma forma que las voces y las miradas electrónicas pueblan la atmósfera, la química produce algo que, para los psicofármacos podría ser entendido como una aletósfera química en interferencia con el organismo y con el cuerpo, cuerpo erógeno donde voces y miradas son apaciguadas, en el caso de la psicosis, por ejemplo. De la misma manera que cincuenta años atrás, con el descubrimiento de los psicotrópicos, se introdujo un elemento nuevo en la química del sistema nervioso, se habla ahora de la implantación de chips electrónicos en el cerebro. Así, clones, inseminación artificial, marcapasos, prótesis, etc son otros tantos objetos con los que la tecno-ciencia nos obsequia para problematizar nuestro campo con aletósferas no fisuradas.
Hecho anticipado por Lacan en la "Tercera", conferencia en Roma ( 7 )donde sostiene que los efectos de la ciencia generan un real a punto de descontrolarse con el cual el psicoanálisis va a tener que arreglarselas. Y no sólo arreglarselas sino que también, en su futuro -o sea ahora - dependería de este real, y no su opuesto. Es decir, este real desafiaría, en los pronósticos de Lacan, al psicoanálisis, por un desborde de efectos de la ciencia .
Se trataria entonces de "fisurar"/ "fissurar" ( en portugues, esta palabra quiere decir también ganas , sufrimiento/ ânsia, sofregidão ) las aletósferas, rescatando algo de la verdad ( alétéia) forcluida del sujeto de la ciencia presente/ ausente, de localización paradójica en estas esferas.
Para la psicofarmacología, la interferencia en el psiquismo está localizada como mecanismos de acción en una cadena causal química, y como efecto de esa química en el organismo y en la conducta. Ella ( la psicofarmacología) no tiene en cuenta, por definición, lo que anima al científico, investigador o psiquiatra biológico en sus procedimientos y descubrimientos de laboratorio y en la clínica. Es decir , su deseo.
¿Cual será el psiquismo modificado por los psicofármacos? En el caso del ser humano hablante, esto está lejos de ser una cuestión cerrada, diferente de los efectos en los animales de laboratorio.
Tampoco la psiquiatría llamada "biológica" exige, hasta donde sé, una definición respecto a como, y a partir de que discursos son utilizados los psicofármacos, desde el momento en que las cadenas causales están restrictas al ámbito biológico. Es indiferente al discurso de la ciencia , y su aliado discurso del amo en su variante discurso del capitalista (8), la indagación sobre quienes son los destinatarios de los psicofarmacos , ya que éstos entran en el circuito de los objetos de consumo, donde el sujeto queda fuera de cuestión.
Entiendo que la queja de Birman, antes mencionada, apunta a interrogar la intersección del psicoanálisis con la psiquiatría, preguntando por la posición del psiquiatra, por los efectos de discurso implicados en la prescripción de medicación
Desde el psicoanálisis podemos entender que el discurso prevalente a partir del cual el lazo social psiquiátrico opera es el discurso del amo.
Desde el ángulo de este discurso, el gadget mantendría al sujeto aplastado, indefectiblemente destinado entonces, a competir con el psicoanálisis. O sea, se plantearía la disyunción antes mencionada: o psicofármacos, o psicoanálisis, lo que, a mi entender se justifica si no se problematiza esta disyunción. Personalmente, no creo en la eficacia de los psicofármacos en terapéuticas que no tomen en cuenta al sujeto, ni aún en los casos mas serios de psicosis. La implementación biologizante y psiquiátricamente a-teórica de los psicofármacos en ciertos ámbitos dominantes de la psiquiatría culminó en la elaboración , actualmente cuestionada por los propios psiquiatras, del DSM IV, en el cual los psicofármacos son disparadores de una nueva clasificación, al forjar entidades clínicas que surgen como respuesta a la acción de aquellos.
Lo que de hecho vendría ocurriendo es que el avance del consumo de psicofármacos ha puesto de relieve los consecuentes efectos paradójicos de estos objetos-síntomas. Si es que aceptamos lo ya señalado por Lacan en los años 70, la cuestión de los psicofármacos en sus articulaciones se le planteará al sujeto, en la contingencia de que haya alguien para escucharlo, un analista en acto.
Este es un nivel paradójoco en el que, creo, puede ser tomada la cuestión de los psicofármacos por el psicoanálisis.
La cuestión de la causalidad psíquica y la causa en la ciencia
Quiero puntualizar a continuación algunas referencias que estoy trabajando en este momento en la relación de los psicofármacos con la subjetividad, con los efectos de sujeto, y con la cuestión de la causalidad psíquica.
En psicoanálisis la expresión "causalidad psíquica", fue reintroducida por Lacan en texto de 1946 ( 9),"Acerca de la causalidad psíquica", en el que critica al órgano-dinamismo de Henry Ey, y a la concepción de la locura, planteando una causalidad esencial de la misma, y desarrollando los efectos psíquicos del modo imaginario, a partir de sus concepciones, recientes en aquella época, sobre el estadio del espejo.
Digo "reintroducir"porque Freud ya fue "trabajado" por la cuestión de la causa a lo largo de su obra, o mejor, se tropezó con ella a partir de la etiología sexual de las neurosis y de las psicosis cuando afirma que las representaciones ( los significantes, diríamos hoy) no son aptos para generar automáticamente, es decir, por sí solos, las porciones de afecto que se manifiestan como angustia o que habitan el cuerpo de la histérica.
Las representaciones son algo diferente, separables de los afectos, en discontinuidad con ellos.
Así, en la "La etiología de la histeria" 1896 (10 )expresa Freud que : "quizá una nueva idea pueda sacarnos de este atolladero y aportarnos valiosos resultados. Héla aqui : sabemos por Breuer que existe la posibilidad de resolver los sintomas histéricos cuando nos es dado hallar, partiendo de ellos, el camino ( las bastardillas son mias) que conduce al recuerdo de un suceso traumático. Ahora bien: si el recuerdo descubierto no responde a nuestra esperanza, deberemos, quizá, continuar avanzando por el mismo camino, pues quién sabe si detrás de la primera escena traumática no se esconderá el recuerdo de otra que satisfaga mejor nuestras aspiraciones, y cuya reproducción aporte un mayor efecto terapéutico, no habiendo sido la primeramente hallada sino un anillo de la concatenación asociativa. Y es también posible que esta interpolación de escenas inocuas, como transiciones necesarias, se repita varias veces en la reprodución , hasta que consigamos llegar, por fin, desde el síntoma histérico a la auténtica escena traumática, satisfactoria ya por todos conceptos y tanto desde el punto de vista terapéutico como analítico".
Aqui, Freud está detrás de una cadena causal que remite a una causa primera. Continua diciendo: "la cadena de asociaciones"... "enlaza a ambos recuerdos: el hallado y el buscado". Entre paréntesis: " (Dejamos intencionalmente sin precisar tanto la naturaleza de la asociación de ambos recuerdos, simultaneidad, causalidad, analogía de contenido, etc, como el carácter patológico de cada uno)." Los paréntesis son de Freud cuando se refiere a que lo hallado es diferente a lo buscado.
Y sigue : "La cadena de asociaciones posee siempre mas de dos elementos, y las escenas traumáticas no forman series simples, como las perlas de un collar, sino conjuntos ramificados, de estructura arbórea, pues en cada nuevo suceso actúan como recuerdos dos o mas anteriores".
Freud se encuentra entonces con dos clases de elementos asociativos, el buscado y el hallado. Dos eventos asociados, uno con "fuerza traumatica" y otro con "contenido determinante".
No interesa aqui que Freud abandonará después la teoría del suceso traumático, sino resaltar que el elemento causal hace diferencia en la serie, y que es, sobre todo, marcado por su opacidad.
En el trabajo sobre "Las afasias"(11) Freud propone un "aparato de lenguaje" para dar cuenta de la alteración afásica, de orden neurológica, desdoblando asi la causa ligada a una alteración biológica cerebral, y abriendo un hiato que separa biológico y psíquico. La categoría de la causa es catapultada lejos de los soportes neuroanatómicos, como de los mecanismos neurobiológicos y neurofisiológicos.
Escribe Freud: ( 12 ) "Es probable que la relación entra la cadena de sucesos fisiológicos que se dan en el sistema nervioso y los procesos mentales no sea de causa y efecto. "Aquéllos" (los procesos fisiológicos) "no cesan cuando estos" (los procesos mentales) "comienzan; tienden a continuar". Es decir, tendríamos los procesos fisiológicos continuos , " pero a partir de cierto momento, un fenómeno mental corresponde a cada parte de la cadena, o a varias partes". Esto es, un fenómeno mental en discontinuidad con los sucesos fisiológicos.
"El proceso psicológico es, por lo tanto, paralelo al fisiológico" continua Freud, un "concomitante dependiente" - las comillas son de Freud. Esta correspondencia sería entonces el conocido "paralelo psicofísico" freudiano.
Es interesante notar que Freud se refiere a la secuencia asociativa, con el término "cadena", que no resulta indiferente si temos en cuenta otros desarrollos psicoanalíticos posteriores.
En las "Lecciones introductorias"(1916-17), (13), escribe Freud : "Habréis oído decir que para mantener sus afirmaciones sobre la causalidad sexual de las neurosis y sobre la importancia sexual de los síntomas da el psicoanálisis a la noción de lo sexual una extensión exagerada." Y continua mas adelante:
"Aquello que fuera del psicoanálisis se entiende por sexualidad es una sexualidad extraordinariamente restringida y puesta al servicio de la procreación; esto es, tan sólo aquello que se conoce con el nombre de vida sexual normal."
Esta sexualidad, "exagerada en extensión" y "ampliada" entra como una x ( incógnita) , "puesta al servicio" de algo diferente de la procreación, conectada a efectos diferentes de la procreación, o sea en "la vida sexual de los perversos y de los niños".
No siempre me ha resultado fácil identificar que es lo que Freud está considerando como causalidad
Así : En "El delirio y los sueños en "Gradiva"de W. Jensen"( 1906-7) (13 ), Freud expresa hasta donde la sensibilidad del poeta es capaz de captar una categoría imprevisible de relaciones: "el poeta obra muy justificadamente no penetrando en esta profunda causalidad interna y limitándose a permanecer en la valiosa semejanza que su sutil sensibilidad le hace percibir entre un trozo de vida psíquica individual y un aislado suceso de la historia de la humanidad." La "causalidad interna" se refiere aqui a una metáfora, "el amigo de la infancia desenterrado de entre las cenizas que lo sepultaban", como "la clave del simbolismo que el delirio del protagonista utilizó para disfrazar el recuerdo reprimido" . Freud dice que la capacidad poética permitió al "joven arqueólogo situar imaginativamente en esta ciudad al modelo del bajorelieve, que le recordaba, aunque inconscientemente, a su olvidada amada infantil." No existe, en realidad, analogía mejor, para la represión, que el sepultamiento, pues hace inaccesible algo anímico, pero al mismo tiempo lo conserva, lo mismo que a Pompeya las cenizas que la sepultaron y de entre las cuales resurgió en las excavaciones.
La figura da amada encarnando la causa remota (de desejo), parece inspirar la metáfora donde bajorelieve, sepultamiento, Pompeya y cenizas no responden a lo que Freud llama "causalidad interna", proponiendo otro tipo de relaciones inéditas, rayanas en el delirio, a cargo del talento poético.
Es a propósito de las diferencias entre la formación de los sueños y los chistes, que Freud ubica, "en passant" (en "El chiste y su relación con lo inconciente",( 1905) (13) la causalidad dentro de las asociaciones internas: "Especialmente singular y muy característica de la elaboración del sueño es la sustitución de las asociaciones internas (analogía, causalidad, etc.) por las llamadas externas (simultaneidad, contigüidad en el espacio, similcadencia)."
En relación a la causa en la ciencia, J.A. Miller (14) señala que "las nociones de causa y ley son facilmente confundidas". Siempre "dentro de un marco científico consideramos que hay una relación fija entre causa y efecto". "Eventualmente la investigación científica se propone a formular leyes sobre la relación entre una causa dada y un efecto dado".
En este contexto, lo central en la idea de ley, siempre según Miller, es: 1) una regularidad, que permite anticiparnos a la manifestación del efecto, desde el momento en que una causa identificada está presente. 2) una continuidad. Cuando la causa se inscribe ( la bastardilla es mía) en leyes, nos encontramos frente a "una cadena de necesidad,determinismo" donde es posible decir que la misma causa produce el mismo efecto. Es decir, causa y efecto son homogéneas, del mismo orden. La continuidad hace con que una causa sea , al mismo tiempo, efecto de otra causa. O sea, hay una cadena de necesidad, de determinismo. Pero es un determinismo donde es muy difícil ubicar con precisión la causa. Es decir, una causa con otro contenido que hace con que muchas veces no se logre saber , en la cadena de necesidad, donde ella comienza. Los que introdujeron el discurso científico en nuestra cultura, en el siglo XVII, tendían a poner una teoría de Dios como eslabón entre la ciencia y la religión. "Desde el principio, el discurso científico estaba fundamentado precisamente en esa continuidad de causas y efectos."
La causa en psicoanálisis "es una causa con otro contenido". Es una causa no inscripta ( la bastardilla es mía) en una ley de regularidad y continuidad, sino una causa del tipo de la que preocupaba a David Hume, en el siglo XVIII cuando mostró que el termino "causa" , como separada, era primaria, era no conceptual ( 16 ).
Fue justamente este el punto que disparó el esfuerzo filosófico de Kant contra Hume. En una tal continuidad, sostiene el autor mencionado, no es posible nunca ubicar la causa como separada.
En psicoanálisis, la causa, el concepto de causalidad, se plantea como diferente de legalidad, y siempre implica la noción de un eslabón perdido, es decir, de una discontinuidad. El sujeto barrado, en los desarrollos de Lacan, "está comprometido en la estructura misma de la causalidad, como sujeto de una falta".
La causa, en psicoanálisis, y desde Lacan, está, para la cura analítica, del lado do analista, en el lugar de semblante de un objeto discursivo, objeto "a", causa de deseo.
La cadena de reacciones químicas puesta en marcha por un psicofármaco es algo de otro orden.
La capacidad de sorpresa
Mientras la ley científica buscaria una regularidad, en el psicoanálisis lo que se encuentra es un inesperado, una sorpresa. Esto es, la quiebra de una regularidad.
Aunque también en psicoanálisis el lenguaje y sus leyes tienen que ver con el sujeto del significante, tenemos por otro lado que el inconsciente no permite anticipación.
Los efectos de sujeto son imprevisibles, a posteriori, y esto tanto para el analizando como para el analista: la capacidad de sorpresa, de sorprender y dejarse sorprender, definen en psicoanálisis una intervención lograda, una abertura para la respuesta del Otro, un encontronazo con lo real, tyché, según Lacan.
En este sentido, podemos pensar al psicofármaco como teniendo un efecto opuesto : el efecto buscado tiene que coincidir con el efecto encontrado. De lo contrario, se lo considera como reaccion adversa, "indeseable", del medicamento.Indeseable para quien? No creo que necesariamente lo sea para el sujeto. Podemos pensar, en este caso, y desde el psicoanálisis, en las posibilidades de respuesta del sujeto frente a la medicación, en las exigencias de la pulsión que escapan a lo que tendría de anticipable una pura reacción biológica pura, no articulada a la estructura.
Nudo
Las palabras de Freud en el texto sobre las afasias, citado mas arriba, sobre la relación entre las cadenas fisiológicas y los fenómenos mentales nos inspiran una conexión con otro tipo diferente de cadena, también en discontinuidad, que son los eslabones o anillos de la cadena o nudo borromeo y de la topología lacaniana.
La coyuntura por donde el psicoanálisis puede mostrarse solidario con la ciencia, es la topología, "dominio de la ciencia por el cual ésta da cuenta de su fracaso en suturar el sujeto", según Pierre Skriabine (15), en taponarlo. Esta topología, forma parte del pensamiento por el cual el psicoanálisis procede de la ciencia, es correlativa de aquella. Aquella donde el sujeto de la ciencia y el sujeto del psicoanalisis son el mismo sujeto
( 16), pero al cual la ciencia va a forcluir, a suturar, y "donde justamente ella fracasa". El sujeto, en "Ciencia y verdad" (17 )permanece como correlato de la ciencia, pero antinómico, ya que esta última se muestra definida por no tener salida en el esfuerzo de sutura del sujeto.
Es en la topología del nudo borromeo donde Lacan va a articular la estructura, en términos de lugares y relaciones, o seja en términos de posiciones y propiedades que resultan de posiciones, y por eso mismo, una topología, tal como la introduce Euler en el siglo XVIII, como rama de las matemáticas.
Este término, estructura, plantea el real en juego en la experiencia analítica, o sea lo que concierne al sujeto hablante, que habita el lenguaje, sometido a la lógica del significante , es decir, al registro de lo simbólico.
La estructura es lo que da cuenta de la toma del cuerpo viviente en lo simbólico: ella es lo que soporta el modo en el cual, para el ser hablante, se anudan los tres registros, de lo real, de lo simbólico y de lo imaginario, permitiendo entonces orientarse en la clínica psicoanalítica.
Es partir de estas consideraciones que los efectos de un fármaco, y más todavía los de un "psico" fármaco en el humano hablante, atravesado por el significante, nunca van a ser los mismos que en los animales de laboratorio de la ciencia experimental. Es en este sentido que me parece posible situar en la clínica psicoanalítica los efectos de los psicofármacos y su eficacia, en términos de lo simbólico, lo imaginario y lo real. O sea que el psicoanalisis puede contener la idea de los psicofármacos. Pero para eso hay que situar su posible lugar y función de los psicofármacos en la estrutura, en cada caso particular, y en el punto tercero precisamente, de entrecruzamiento de una clínica psiquiátrica de la observación y de la mirada, con una clínica de la escucha.
San Pablo 30-09-01
1 - He venido trabajando la relación del psicoanalisis con la ciencia en Seminario por Internet de Michel Sauval. El grupo de "Psicofármacos y psicoanálisis" es un espacio de interlocución dentro del marco de los Estados Generales del Psicoanálisis.
2 - Birman, Joel, Malestar na atualidade
3 - Lacan, Jacques - Seminario XVII
4 - Hassan, Sara E. Los gadgets- Acheronta 8
5 - Hassan, Sara E. De letosas y monstruos de bolsillo -Acheronta 9
6 - Lacan, Jacques - Seminario XVII
7 - Lacan, Jacques - La Tercera
8 - Lacan, Jacques - Discurso del capitalista
9 - Lacan, Jacques.- Escritos . Acerca de la causalidad psíquica
10 - Freud, Sigmund, La etiología de la histeria (1896)
11 - Freud, Sigmund, Las afasias ( 1891)
12 - Freud, Sigmund, Conferencias introductorias, lección XX ( 1916-17).
13 - Freud, Sigmund, El delirio y los sueños en La Gradiva, C parte teórica.
14 - Freud, Sigmund,El chiste y su relación con lo inconsciente.
15 - Miller, J.A.Miller, Science and truth -Newsletter of the Freudian Field.Vol.3.1989
16 - Skriabine, Pierre, Clínica do nudo borromeano -Topología y clínica.
17 - Milner, J.Claude, La obra clara.
18 - Lacan, Jacques, Escritos, Ciencia y verdad.
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